

La fuente de infección de la gripe son las personas enfermas. La transmisión se produce fundamentalmente por via aérea mediante gotitas que son originadas al hablar, toser o estornudar por la persona enferma y que alcanzan a la persona sin gripe pero capaz de padecerla.
El virus entra en la nariz, garganta o pulmones de una persona y comienza a multiplicarse. A partir del momento en que una persona sana es infectada por el virus de la gripe pueden pasar entre 24 y 48 horas hasta que empiece a sentir los primeros síntomas de la enfermedad a este periodo se le llama periodo de incubación.